Menos muros y más empatía

De todos es sabido lo que está sucediendo en algunas regiones de Europa con el “problema migratorio” (tal y como lo denominan). Yo, por mucho que pienso, lo único que puedo llegar a ver son PERSONAS; personas buscando un futuro mejor, personas cuidando de sus familiares, personas que intentan luchar contra aquellos que piensan que la mejor manera de frenarles es levantar un muro.

Sin ánimo de comparar algo tan duro con nuestras relaciones cotidianas, sí que esta situación me hace reflexionar ¿Por qué algunos se empeñan en levantar muros a su alrededor?

Diariamente nos enfrentamos a muros, tanto en nuestra vida personal como laboral. Los levantamos para protegernos, porque tenemos miedo, para que no nos hagan daño… estamos rodeados de ellos por todas partes. En mi humilde opinión, son estas mismas paredes construidas a nuestro alrededor las que nos desconectan de los demás, del mundo e incluso de nosotros mismos.

¿Cuál es la manera de derribar estos muros?

LA EMPATÍA, no como acción de desarrollo, área de mejora o frase recurrente.

La empatía como sentimiento.

Desde hace algunos años mi admiración siempre se la han llevado aquellas personas que analizan cualquier situación poniéndose los zapatos de los otros.

Lamentablemente muchos de los modelos estratégicos de gestión en las organizaciones aún están focalizados en el MIEDO.

¿Qué crees que sucedería si los focalizamos en la empatía?

¿Qué crees que pasaría si aprendiéramos a derribar muros, para empezar a ver personas?

Como dijo Martin Luther King:

Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.

Ser equipo, no trabajar en equipo

Tras algunos años jugando al baloncesto en la cantera malagueña, pude experimentar en mis propias carnes el significado de SER un equipo y sentirse parte de él.

En el ámbito de la gestión de las personas, así como en cualquier reunión en la que tratamos las áreas de desarrollo, evaluación del desempeño o incluso para presentar resultados, se suele hablar de TRABAJO en equipo.

Trabajar en equipo, se ha convertido en muchas ocasiones en una frase recurrente de los managers, hacia sus colaboradores. En la mayoría de los casos, no queda claro el significado, quien es parte del conjunto y quién no.

Además, muchas veces consideramos que ‘nuestro equipo’ sólo son las personas que tenemos al lado; como mucho, los miembros de tu departamento. He de ahí que se produzcan situaciones totalmente incomprensibles entre miembros de una misma organización, las cuales crean una desconexión entre las personas de una manera increíble.

Todo ello, afecta de una manera negativa al desarrollo de las personas y, por consiguiente, al desarrollo de la propia organización.

SER EQUIPO

Esto es algo mucho más grande que trabajar en equipo, es un sentimiento, saber que perteneces a un grupo y que antepones las necesidades colectivas a las tuyas propias; que comprendes los errores y ayudas a mejorarlos por parte de un compañero, como si de un brazo tuyo se tratara; que todos trabajámos para lograr un mismo objetivo, realizando tareas diferentes. Sencillamente es cambiar un YO por un NOSOTROS.

Cuando formas parte de un equipo, no existe otra opción que trabajar en equipo.

Muchos de vosotros diréis: – ‘Ya, pero en mi trabajado las personas no son así, siempre se lleva los méritos los mismos o no me siento valorado por los demás.

Siempre he pensado que las cosas se consiguen cambiando uno mismo para tener la posibilidad de cambiar nuestro entorno.

¿Qué piensas tú? ¿Puedes ser el primer paso hacia la creación de ese equipo? ¿O seguirás “trabajado en equipo”?

 

Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos. -Alejandro Magno.

Basta ya de tanto sentido común

Llevo toda mi vida escuchando alabanzas de uno de nuestros sentidos más famosos. No hablo del sentido del olfato, ni del tacto, ni de la vista, ni del gusto, ni siquiera del oído. Hablo del sentido común.

Seguro que alguna vez os han dicho o habéis oído algo como: – Ante la duda utiliza tu sentido común; seguro que no te equivocarás. ¿Os suena?

Pues bien, después de utilizar el sentido común durante más de 30 años llegué a una situación en la que me sentía un hámster en una rueda, corriendo todo el día sin llegar a ningún sitio porque era lo que se supone que debía hacer.

El doloroso camino de seguir el sentido propio

Si entendemos el sentido común como las reglas y creencias que una misma sociedad comparte (incluyendo lo que está bien y lo que está mal), entenderemos también lo difícil que puede ser seguir un camino propio.

¡Ir contracorriente agota! Sentencias como: ‘estás loco por dejar un trabajo estable para montarte una empresa’, ‘arriesgarse no es bueno’, ‘ordénate la vida de una vez’ o ‘¿no tendría más sentido que aguantases como estas para poder pagar el alquiler? son el día a día de alguien que decide ‘decidir por sí mismo’.

Quizás la palabra clave sea PENSAR. Muchas veces parece que hay una regla no escrita que dice: No pienses; utiliza el sentido común. Es el camino más corto, eso seguro, pero muchas veces ese camino no nos lleva donde queremos llegar.

Y vosotros, ¿seguís el sentido común o el sentido propio?

Pues bien, después de tantos años decidí sentir, pensar y decidir; Ya no sigo en la rueda y, aunque confieso que no es fácil, cada día me siento vivo, con ilusión y fuerza para andar cada uno de mis pasos.

Como profesional de recursos humanos me encuentro cada día con personas que sufren por no saber cómo salir de la rueda de hámster en la que están atrapadas.

Tres simples preguntas os pueden ayudar a saber en qué camino andáis:

  • ¿Siento que ando hacia lo que deseo?
  • ¿Estoy en el trabajo que quiero estar?
  • ¿Sé qué es lo que me hace feliz, y lucho por ello?

¡Si las respuestas son SÍ, os felicito! Si no tenéis clara la respuesta, sobretodo no os juzguéis. El DARSE CUENTA del camino en el que estamos ya es un primer paso, quizás el más importante. Es el punto de inicio para sentir, pensar y decidir.

Como decía Steve Jobs: «Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto»