El cambio

Virgencita Virgencita que me quede como estoy…

El cambio está de moda.

De repente y desde hace unos pocos años oímos casi a diario cuán importante es saber gestionar el cambio, saber reducir nuestras resistencias, controlar nuestro miedo a cambiar.

Pero, ¿realmente nos da miedo cambiar? ¿O nos da miedo ‘que nos cambien’?

No voy a frivolizar; es cierto que cualquier movimiento que nos aleje de nuestra zona de confort, que nos aleje de aquello que es conocido y cómodo, asusta. Pero si pensamos en nuestra vida, en nuestros últimos años, ¿verdad que hemos decidido cambiar algo importante en varias ocasiones (pareja, trabajo, residencia, maternidad o paternidad…)?

Cuando nos planteamos un cambio importante acostumbramos a prepararnos. Visualizamos las opciones, analizamos pros y contras, preparamos un plan de acción, poco a poco nos vamos acercando tanto cognitiva como emocionalmente a la nueva situación. El duelo empieza incluso antes de cambiar, pues nuestro cuerpo, mente y corazón ya han empezado a andar.

¿Y qué pasa cuándo nos empujan?

Un cambio inesperado nos trastorna; no estamos [email protected] ¿Habéis sentido alguna vez que estáis dando un salto al vacío? Yo sí.

En estos casos el duelo aún tarda en llegar, pues estamos demasiado ocupados en gestionar y entender qué es lo que nos está pasando.

Respirar y mantener la calma, aceptar la nueva situación, escucharnos y darnos cuenta de qué estamos sintiendo y pensando. El hecho de poner consciencia en la situación nos puede ayudar no sólo a tomar decisiones sino también a mantener la mente despejada para elaborar un plan de acción.

¿Y cuándo somos nosotros los que provocamos el cambio en otras personas?

Muchas empresas se están planteando esta cuestión.

No hay una fórmula mágica que funcione igual para todo el mundo, pues no nos olvidemos que cada empresa tiene su cultura y cada persona sus necesidades, miedos, valores y creencias.

Entonces, ¿podemos ayudar a una mejor adaptación al cambio?

Claro que sí. Quizás no podamos hablar de fórmula mágica, pero sí de receta eficaz.

La receta

Ingredientes:

  • Flexibilidad y capacidad de cambiar
  • Comunicación y transparencia
  • Liderazgo de directivos y mandos intermedios
  • Formación, coaching, capacitación
  • Gestión del compromiso
  • Ilusión y positivismo

Elaboración (basada en el modelo ADKAR):

  • Awareness: Crear consciencia de la necesidad de cambiar. ¿Por qué es necesario el cambio?
  • Desire: Promover en nuestra gente el deseo de cambiar y de participar. ¿Estamos motivados para realizar el cambio?
  • Knowledge: Facilitar el conocimiento para saber cómo cambiar. ¿Sabemos cómo contribuir al cambio?
  • Ability: Aptitud para implementar el cambio. ¿Hemos recibido la capacitación necesaria para el cambio?
  • Reinforcement: Refuerzo para mantener el cambio. ¿Qué acciones deberemos llevar a cabo para mantener el cambio?

La receta detallada, disponible en un siguiente post J

¡Buen provecho!

Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia’

Honoré de Balz

El cambio

Dear Virgin, let me stay the way I am… or The light at the end of the tunnel might be a train…

Change is fashionable.

Suddenly, and from a few years ago, we hear almost daily how important is to know how to manage change, reduce our resistance, control our fear of change.

But, does change really frighten us? Or are we afraid of ‘being changed’?

I will not trivialize; it is true that any move that takes us away from our comfort zone, that keeps us from what is familiar and comfortable, is scary. But if we think about our life, in our last years, isn’t it true that we decided to change something important on several occasions (who we date, work, where we live, maternity or paternity…)?

When we consider a major change we tend to get prepared. We visualize the options, we analyze pros and cons, we prepare an action plan, and gradually we cognitively and emotionally approach the new situation. The duel begins even before changing, as our body, mind and heart have already started walking.

And what happens when they push us?

An unexpected change upsets us; we are not prepared. Have you ever felt like you are leaping into the void? I have.

When this happens the duel still takes some time in showing up, because we are too busy managing and trying to understand what is happening to us.

Breathe and remain calm, accept the new situation, listen to yourself and realize what are we feeling and thinking. The fact that we are aware of the situation can help us not only to make decisions but also to keep a clear mind to develop a plan of action.

And when we are the ones who provoke the change in other people?

Many companies are raising this issue.

There is no magic formula that works for everybody, because we must not forget that each company has its culture and each person its needs, fears, values and beliefs.

So, can we help to better adapt to change?

Of course we can. Maybe we can not talk about a magic formula, but we can talk about an effective recipe.

The recipe

Ingredients:

  • Flexibility and ability to change
  • Communication and transparency
  • Management leadership and middle commands
  • Formation, coaching, training
  • Commitment management
  • Illusion and positivism

Development (based on ADKAR model):

  • Awareness: Raise awareness of the need to change. Why is change needed?
  • Desire: Promote in our people the desire to change and to participate. Are we motivated to make the change?
  • Knowledge: Provide the knowledge to know how to change. Do we know how to contribute to change?
  • Ability: Ability to implement change. Have we received the necessary training for change?
  • Reinforcement: Reinforcement to maintain the change. What actions do we need to take to keep the change?

Detailed recipe available in a later post.

Bon appetite!

Even if nothing changes, if I change, everything changes’

Honoré de Balz