Currículum Vitae anónimo

Currículum Vitae anónimo, un paso más hacia la igualdad laboral

Mucho se lleva hablando del Currículum Vitae anónimo. En 2006, Francia aprobó esta medida como forma de acabar con la discriminación hacia los inmigrantes. Un Currículum sin nombre, sin foto, sin edad, sin género, ni dirección perecía la única solución, pero su aplicación quedó aparcada y no se llegó a utilizar.

Diez años más tarde, en 2016, la iniciativa ha vuelto a la carga, ahora en nuestras fronteras, donde la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, anunció esta medida como forma de luchar, no contra la discriminación entre nacionalidades, sino por la igualdad entre géneros y edades.

Esta medida se está imponiendo en toda Europa, muchos países de la unión están estudiando la aplicación de este Currículum Vitae anónimo y, aunque en el viejo continente parece muy innovadora, en estados unidos hace años que se utiliza.

Aunque no existen datos reales sobre si es o no un buen método algunos estudios resaltan que existen más prejuicios a la hora de seleccionar los CV que en las entrevistas.

¿Es realmente anónimo el Currículum Vitae anónimo?

Los CV, aunque sean anónimos, ofrecen mucha información sobre nosotros. Los años en los que hemos estudiado o una experiencia laboral, más o menos amplia, pueden indicar nuestra edad, a su vez, los sitios dónde hemos trabajado, estudiado o los idiomas que hablamos pueden indicar de donde venimos y nuestra nacionalidad. De la misma forma, este Currículum Vitae anónimo, puede perjudicar a colectivos en riesgo de exclusión social al esconder información que les proporciona ventaja competitiva sobre el resto.

En definitiva, vemos como este método de CV es una buena forma para la lucha por la igualdad pero tienen que ser revisados los puntos débiles que aporta y, sobretodo, se tiene que investigar más sobre él antes de aplicarlo.

Desde Ethikos 3.0 queremos recordarte que contactes con nosotros para resolver cualquier duda que tengas y te animamos a que revises nuestro artículo sobre cómo redactar tu CV

camiseta de empresa

Para que me ponga tu camiseta, ponte en mis zapatos

Una de las expresiones que más he escuchado a colegas que trabajan en departamentos de personas es que el buen colaborador es aquel que se pone la camiseta de la empresa, aquel que tiene un alto desempeño o que tiene un gran compromiso con la organización.

Siempre he pensado internamente ¿Qué es lo que hacemos nosotros para que se  pongan  la  camiseta?  En  ocasiones  también  he  lanzado  esta  pregunta  a colegas y la contestación ha sido muy variopinta, respuestas como “esta persona ya tiene un buen salario, que más quiere” o respuestas como “somos una  empresa  considerada  como  de  las  mejoras  para  trabajar”  (aun  no teniendo claro los parámetros que miden esto).
Creo que la respuesta es muy compleja y tampoco me siento con la capacidad de ser ni alumno aventajado en este aspecto ni gurú en el campo (Dios me libre), pero hay parámetros que no han cambiado en los últimos 20 años en la forma de gestionar personas en algunas organizaciones.

Una de las claves es ponernos en los zapatos de otros, tal y como dijo Gandhi, el problema es que ciertas frases tan repetidas alcanzan un sinsentido social y pierden valor, pero si somos un poco más conscientes del significado veremos en su profundidad la efectividad de las palabras.

Las personas visten la camiseta de una empresa si enseñamos lo que eso significa, si los valores de esa organización van alineados con los valores de esa persona. ¿Nunca os habéis planteado qué hacer con vuestra vida? ¿Dónde enfocar vuestros esfuerzos y talento (palabra de moda)?

¿Qué impacto tienen mis acciones?

Empecemos por el principio: ¿cuál es el primer punto de contacto de una persona con nuestra organización? ¡Pues una oferta de trabajo! Ahora pensemos: ¿cómo contratamos? ¿Cuál es nuestro proceso de selección o atracción?

Si la respuesta es publicar una oferta de trabajo en una red social o web de ofertas (Linkedin, Infojobs…) sigue leyendo… creo que esto te hará pensar.

Si la respuesta es diferente te agradezco tu tiempo.

¿Cómo puedes expresar tu cultura, tus valores, tu misión y tu propósito en una oferta de trabajo? Y lo que es más importante: ¿cómo pretendes que alguien se inscriba y vista tu camiseta si no conoce ni en qué equipo juega, ni cuál es su filosofía de juego ni qué compañeros componen el equipo?

Quizás es que uno de los errores se produce desde el inicio. Todos hemos buscado una organización que nos enamore, la pregunta es ¿cómo sé lo que se hace en cada organización si las vacantes simplemente son listados de tareas? ¿Quizás si nos focalizáramos en buscar NO el mejor talento sino a la mejor  persona  para  nuestra  organización,  nuestra  estrategia cambiaría?

Todo esto y mucho más nos ha llevado a crear nuestro servicio de empresas por dentro (Companies Inside Out), pues estamos convencidos que la alineación entre los valores personales y los de la organización son la clave para formar las mejores empresas para el mundo.

Así que ¡pongámonos la camiseta y los zapatos!
Un abrazo a todos los/as valientes que intentan cambiar las cosas.

El tiempo cuanto menos es plata

El tiempo cuanto menos es plata

Respeto, nervios e ilusión, sobre todo ilusión. Las entrevistas de trabajo imponen y el que diga lo contrario se está tirando el rollo. Imponen siempre aunque seas un buen candidato, vayas preparado y creas con buen criterio que, al menos a priori, das el perfil. El que ha hecho los deberes (de esto hablaremos en otro momento porque da para muchas letras) se enfrenta a la última etapa del proceso de selección como quien se juega todo a una carta, o al 24 rojo…

Pero y ¿hasta llegar a ese momento?, el de dar la cara (la tuya y la de tu entrevistador, del que has memorizado su firma corporativa en los emails que llegaban a tu correo como agua de mayo). Es el momento del dilema entre ser tú mismo o construirte un personaje (muy mala idea, nos lo han dicho millones de veces y es muy cierto), el de la búsqueda del equilibrio en nuestras respuestas, del término medio sin dar una imagen de ambigüedad, de la hora de la verdad en la que evaluarán la primera impresión positiva. Otro día hablaremos de la trascendencia vital que le damos a esos desvíos que se cruzan en nuestros caminos y que se presentan como una oportunidad para un cambio en tu carrera profesional; desvíos buscados o encontrados espontáneamente, como los «bolets«.

El post de hoy va de tiempos: del tiempo del candidato y del tiempo de la empresa, del pre y el post a una entrevista de trabajo. Y como es mi primer post y nos estamos conociendo, voy a contar una historia basada en hechos reales y propios.

Hace algún tiempo, apliqué a una oferta de trabajo en una ONG internacional muy conocida. Hice mis deberes, empezando, como ya he apuntado, por valorar objetivamente si daba el perfil. Hay que tenerle cariño y respeto a nuestro propio CV y respeto también por los tiempos. Ésta es una regla de juego no escrita y en ocasiones también un poco escondida como veremos…

Como lo cortés no quita lo valiente y como la cortesía nunca está de más (en Ethikos 3.0 las frases de personajes ilustres nos inspiran, pero también las del refranero anónimo), yo di desde el principio lo mejor de mi cortesía, de mi valentía (no sé si es meritorio, seguramente no, pero desde luego un poco valiente hay que ser cuando tienes delante tuyo formularios latosos y largos de la propia empresa) y de mi tiempo.

Empezaremos por el formulario. Pensar, redactar bien las respuestas y ser sucinto no es sencillo y nos lleva un tiempo, bastante tiempo. Además, nos estamos presentando con mucha transparencia y dedicación cuando desgranamos nuestro CV. Estamos contando cosas de nuestra vida y de nuestras inquietudes, más todavía si respondemos por escrito a preguntas del tipo: cuáles son tus experiencias concretas en….cuáles han sido tus mayores fracasos…de qué te sientes orgullosa en tus aptitudes… qué puntos necesitas mejorar…de qué manera gestionas las frustraciones, etcétera.

El siguiente paso en este proceso de selección fue una entrevista por Skype con el jefe de RRHH de la ONG. Una hora de entrevista que sumamos a un test de personalidad en forma de cuestionario multirespuesta de 90 preguntas. Vamos sumando tiempo…

Como la cosa iba bien, el siguiente paso fue elaborar una estrategia de alianza corporativa con empresas reales orientada a la captación de fondos. Tengo que decir que disfruté mucho preparando esa estrategia con ideas reales para campañas. Fue un ejercicio muy positivo y útil para las partes implicadas porque ayudó a que me proyectara claramente en lo que serían mis funciones dentro de la ONG. Naturalmente me llevo mi tiempo.

El feedback de mi estrategia fue positivo y por fin me convocaron a la entrevista presencial y final con la directora para Cataluña de la ONG y la responsable de alianzas corporativas de la sede central. El trato fue muy cercano y el ambiente muy distendido. Por fin me hablaban de las condiciones y el salario que correspondían a la posición. Me fue muy bien y agradecí que la respuesta llegara al cabo de muy pocos días, tres si no recuerdo mal.

La sorpresa no vino del hecho de que finalmente seleccionaran al otro candidato. Éramos dos, había un 50% de posibilidades. La sorpresa fue el email que recibí para comunicarme la decisión: un email que se dirigía al estimado candidato y que agradecía mi interés por la posición y en el que me informaban de que no pasaba a las siguientes fases del proceso de selección. No entendí el mensaje, o más bien lo entendí, pero me hice la tonta. No aparecía mi nombre por ningún lado, lo firmaba alguien que se llamaba departamento de recursos humanos y me hablaban de un proceso que seguía su curso.

Me sorprendió para mal que después del tiempo que les había dedicado a lo largo de tres semanas, de haber tenido comunicación con tres personas diferentes de la ONG, de nuevo con sus correspondientes tiempos y dedicaciones, de haberme abierto sus oficinas y compartirme sus políticas y estrategias internas, recibiera un email tan poco personalizado. No me pareció un trato inhumano, pero desde luego no se correspondía a los tiempos invertidos.

Desconozco los motivos para concluir una relación externa de manera tan insustancial, pero no fue una buena estrategia de marca y estaba muy alejada de entender que el tiempo de las personas cuanto menos, es plata.

Mariluz Arranz

Cómo redactar tu CV

Cómo redactar tu CV

Tu CV es importante, puesto que va a ser la primera impresión que la empresa se lleve de ti y puede ser la puerta a una futura reunión o entrevista.

Un CV ha de ser conciso, ordenado y con la información más relevante fácilmente detectable (datos de contacto, formación y experiencia laboral). Hazlo tuyo!

Pautas generales que pueden servirte de ayuda para tu CV:

ESTRUCTÚRALO
Un indicador de un CV bien estructurado es que la información más relevante ha de aparecer en la primera o segunda página, haciendo fácil la tarea de la persona que lee el documento. Por ello es recomendable reflejar tu experiencia laboral en orden cronológico inverso (empezando por los trabajos más actuales).

Utiliza encabezados y/o títulos para facilitar la lectura, y recuerda resaltar aquellos detalles que sean importantes y prioritarios.

ADÁPTALO
Si las empresas pueden ver fácilmente la conexión entre lo que están buscando y lo que tu ofreces, ya tienes medio camino ganado. Por ello es importante que adaptes tu CV al trabajo al que estas optando, enfatizando aquellas experiencias, habilidades, conocimientos y éxitos relevantes para la posición.

REVÍSALO
Un CV ordenado, profesional y estratégicamente pensado aumenta significativamente las posibilidades de éxito. No olvides revisar tu documento, así como comprobar los requisitos de la empresa para recibir las aplicaciones (formato y/o información específica).

También comprueba:

  • Que has sido conciso y te has centrado en los detalles relevantes para la posición, así como en los trabajos más actuales.
  • Haber utilizado vocabulario claro y directo.
  • Utiliza un solo formato – la consistencia y la claridad son importantes.
  • Haber cumplido con los requisitos de la empresa para las aplicaciones.

Tener en cuenta estas simples pautas puede darte la ventaja que necesitas para acceder a la fase de entrevistas.

Si necesitas ayuda o asesoramiento, recuerda que puedes contactar con nosotros.

MUCHA SUERTE!

Preparar la entrevista

Preparar la entrevista

Felicidades por ser [email protected] para la fase de entrevistas!

Tu experiencia, actitud y conocimientos son esenciales en esta fase, pero ten en cuenta que también es muy importante prepararse e investigar un poco para entender mejor qué es lo que una empresa puede estar buscando en ti.

Algunas sugerencias

Haz tus deberes
Un intercambio de información fácil y fluido entre tu y el/la entrevistador/a es importante, así que no olvides hacer tus deberes y prepararte adecuadamente para la entrevista.

Para ello intenta informarte a priori acerca de la empresa, de la estructura organizativa, de sus servicios, de su cultura y valores.

Por otro lado es también conveniente conocer de antemano la descripción del puesto de trabajo a la que estás aplicando así como posibles retos con los que te puedas encontrar, pues te ayudará a identificar y entender qué es lo que la empresa puede necesitar de ti y a demostrar que estas preparado para afrontar aquellas situaciones que puedan surgir.

Practica
Utiliza aquellas experiencias que hayas tenido anteriormente para preparar las preguntas con las que puedas encontrarte.

Intenta pensar en cuestiones que puedan surgir, no sólo de tu experiencia en el ámbito laboral sino también acerca de objetivos, motivaciones, puntos de mejora, expectativas y gaps en tu historial laboral.

Cuando te prepares las preguntas no te olvides de prepararte las siguientes, pues son las 10 cuestiones más habituales durante las entrevistas de trabajo:

  • Cuál es tu mayor punto fuerte? Ejemplos?
  • Qué debilidad o puntos de mejora tienes?
  • Por qué has decidido cambiar de trabajo?
  • Descríbeme cómo eres.
  • Por qué quieres este trabajo?
  • Por qué deberíamos contratarte?
  • Cómo te manejas en situaciones de estrés?
  • Describe una situación difícil en el trabajo y qué y cómo hiciste para superarla.
  • Qué te motiva de un trabajo?
  • Qué objetivos tienes a medio y largo plazo?

Es importante que prepares ejemplos de historias reales que demuestren tu habilidad para ser la persona seleccionada.

Sé positivo y relajado
El sentirnos positivos y relajados hace que nos presentemos con mayor seguridad y confianza. Es normal que nos pongamos nerviosos ante una entrevista, así que confía en ti y en tus capacidades.

Las primeras impresiones son muy importantes, así que intenta llegar puntualmente o incluso un poco antes para evitar problemas inesperados que pueden alterarte.

Si necesitas más información o ayuda para preparar una entrevista no dudes en contactar con nosotros

. Estaremos encantados de ayudarte.

El cambio

Virgencita Virgencita que me quede como estoy…

El cambio está de moda.

De repente y desde hace unos pocos años oímos casi a diario cuán importante es saber gestionar el cambio, saber reducir nuestras resistencias, controlar nuestro miedo a cambiar.

Pero, ¿realmente nos da miedo cambiar? ¿O nos da miedo ‘que nos cambien’?

No voy a frivolizar; es cierto que cualquier movimiento que nos aleje de nuestra zona de confort, que nos aleje de aquello que es conocido y cómodo, asusta. Pero si pensamos en nuestra vida, en nuestros últimos años, ¿verdad que hemos decidido cambiar algo importante en varias ocasiones (pareja, trabajo, residencia, maternidad o paternidad…)?

Cuando nos planteamos un cambio importante acostumbramos a prepararnos. Visualizamos las opciones, analizamos pros y contras, preparamos un plan de acción, poco a poco nos vamos acercando tanto cognitiva como emocionalmente a la nueva situación. El duelo empieza incluso antes de cambiar, pues nuestro cuerpo, mente y corazón ya han empezado a andar.

¿Y qué pasa cuándo nos empujan?

Un cambio inesperado nos trastorna; no estamos [email protected] ¿Habéis sentido alguna vez que estáis dando un salto al vacío? Yo sí.

En estos casos el duelo aún tarda en llegar, pues estamos demasiado ocupados en gestionar y entender qué es lo que nos está pasando.

Respirar y mantener la calma, aceptar la nueva situación, escucharnos y darnos cuenta de qué estamos sintiendo y pensando. El hecho de poner consciencia en la situación nos puede ayudar no sólo a tomar decisiones sino también a mantener la mente despejada para elaborar un plan de acción.

¿Y cuándo somos nosotros los que provocamos el cambio en otras personas?

Muchas empresas se están planteando esta cuestión.

No hay una fórmula mágica que funcione igual para todo el mundo, pues no nos olvidemos que cada empresa tiene su cultura y cada persona sus necesidades, miedos, valores y creencias.

Entonces, ¿podemos ayudar a una mejor adaptación al cambio?

Claro que sí. Quizás no podamos hablar de fórmula mágica, pero sí de receta eficaz.

La receta

Ingredientes:

  • Flexibilidad y capacidad de cambiar
  • Comunicación y transparencia
  • Liderazgo de directivos y mandos intermedios
  • Formación, coaching, capacitación
  • Gestión del compromiso
  • Ilusión y positivismo

Elaboración (basada en el modelo ADKAR):

  • Awareness: Crear consciencia de la necesidad de cambiar. ¿Por qué es necesario el cambio?
  • Desire: Promover en nuestra gente el deseo de cambiar y de participar. ¿Estamos motivados para realizar el cambio?
  • Knowledge: Facilitar el conocimiento para saber cómo cambiar. ¿Sabemos cómo contribuir al cambio?
  • Ability: Aptitud para implementar el cambio. ¿Hemos recibido la capacitación necesaria para el cambio?
  • Reinforcement: Refuerzo para mantener el cambio. ¿Qué acciones deberemos llevar a cabo para mantener el cambio?

La receta detallada, disponible en un siguiente post J

¡Buen provecho!

Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia’

Honoré de Balz

Empatía como estrategia

Empatía como estrategia

A menudo oímos hablar de empatía, y seguro que mucho habéis escuchado su definición como ‘la capacidad de ponerse en el lugar del otro’.

Si nos paramos a pensar en este concepto parece algo natural, ¿verdad? ¿Quién no ha visto alguna vez una película y se ha emocionado al ver y sentir la alegría o tristeza del protagonista?

Si bien es cierto que hay personas con más facilidad y predisposición para ser empáticas, también es verdad que ser empá[email protected] es algo tremendamente complicado.

Ego, dame un respiro…

Nuestro día a día, la pelea que he tenido esta mañana con mi hijo, la multa que me acaba de llegar… vivimos inmersos en nosotros, en nuestras preocupaciones, prejuicios, estatus.

¿Creéis que es posible escuchar empáticamente sin renunciar a aquello que es nuestro? Nuestro modo de pensar, nuestra manera de ver las cosas, nuestras inseguridades, entre otras, bloquean la capacidad de comprender auténticamente al otro.

La empatía sólo se hace posible si conseguimos escuchar dejando a un lado nuestras preocupaciones, puntos de vista y valores para entrar en el mundo del otro. De verdad y sin fingir. ¡Y qué difícil es!

¿Y dónde está la parte estratégica?

La empatía es eficaz y nos hace mejores.  Mejores líderes, mejores compañeros, mejores amigos, mejores comerciales, mejores padres, hijos, personas…

La empatía une y refuerza.

Pensad en vosotros: ¿no os sentís mucho más comprometidos con aquellas personas que os escuchan y se esfuerzan en comprenderos? ¿Aquellas personas que, sin juzgar, son capaces de ver el mundo con vuestros ojos y corazón?

Ser empáticos quizás pueda esconder una de las claves más importantes de la persuasión.

Un gran ejemplo de empatía como estrategia, y me quedo corta.

Seguro que conocéis la vida de Nelson Mandela, el cuál fue nombrado presidente de Sudáfrica después de haber sido encarcelado durante más de 20 años por defender los derechos de la población negra.

Su país estaba cerca de una guerra civil. En esa difícil situación, Mandela optó por liderar la negociación y comunicación desde la empatía y el respeto. ¿Cómo? Dejando de un lado lo vivido para unir y crear lazos.

Llevó a cabo acciones como la de aprender la cultura e idioma afrikáner (etnia blanca), perdonar a los miembros del gobierno anterior al lograr la presidencia, invitar a algunos antiguos ministros a formar parte del nuevo gobierno y, como no, utilizar elementos importantes de la sociedad afrikaner –el rugby– como herramienta de unión (¡Si no habéis visto la película Invictus, os la recomiendo!).

Con este tipo de acciones Nelson Mandela no sólo consiguió entender la forma de ser y pensar del colectivo afrikáner, sino también logró su afecto y respeto. Favoreció el entendimiento entre ambas culturas, redujo la conflictividad y creó lazos para un futuro conjunto.

¿Os imagináis los lazos que podríamos crear nosotros si incorporáramos la empatía en nuestra comunicación y relación con los demás?

 “Si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que trabajar con él.

Entonces se convierte en tu compañero”

Nelson Mandela

Anna Gascon

Menos muros, más empatía

Menos muros y más empatía

De todos es sabido lo que está sucediendo en algunas regiones de Europa con el “problema migratorio” (tal y como lo denominan). Yo, por mucho que pienso, lo único que puedo llegar a ver son PERSONAS; personas buscando un futuro mejor, personas cuidando de sus familiares, personas que intentan luchar contra aquellos que piensan que la mejor manera de frenarles es levantar un muro.

Sin ánimo de comparar algo tan duro con nuestras relaciones cotidianas, sí que esta situación me hace reflexionar ¿Por qué algunos se empeñan en levantar muros a su alrededor?

Diariamente nos enfrentamos a muros, tanto en nuestra vida personal como laboral. Los levantamos para protegernos, porque tenemos miedo, para que no nos hagan daño… estamos rodeados de ellos por todas partes. En mi humilde opinión, son estas mismas paredes construidas a nuestro alrededor las que nos desconectan de los demás, del mundo e incluso de nosotros mismos.

¿Cuál es la manera de derribar estos muros?

LA EMPATÍA, no como acción de desarrollo, área de mejora o frase recurrente.

La empatía como sentimiento.

Desde hace algunos años mi admiración siempre se la han llevado aquellas personas que analizan cualquier situación poniéndose los zapatos de los otros.

Lamentablemente muchos de los modelos estratégicos de gestión en las organizaciones aún están focalizados en el MIEDO.

¿Qué crees que sucedería si los focalizamos en la empatía?

¿Qué crees que pasaría si aprendiéramos a derribar muros, para empezar a ver personas?

Como dijo Martin Luther King:

Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.

Trabajo en equipo

Ser equipo, no trabajar en equipo

Tras algunos años jugando al baloncesto en la cantera malagueña, pude experimentar en mis propias carnes el significado de SER un equipo y sentirse parte de él.

En el ámbito de la gestión de las personas, así como en cualquier reunión en la que tratamos las áreas de desarrollo, evaluación del desempeño o incluso para presentar resultados, se suele hablar de TRABAJO en equipo.

Trabajar en equipo, se ha convertido en muchas ocasiones en una frase recurrente de los managers, hacia sus colaboradores. En la mayoría de los casos, no queda claro el significado, quien es parte del conjunto y quién no.

Además, muchas veces consideramos que ‘nuestro equipo’ sólo son las personas que tenemos al lado; como mucho, los miembros de tu departamento. He de ahí que se produzcan situaciones totalmente incomprensibles entre miembros de una misma organización, las cuales crean una desconexión entre las personas de una manera increíble.

Todo ello, afecta de una manera negativa al desarrollo de las personas y, por consiguiente, al desarrollo de la propia organización.

SER EQUIPO

Esto es algo mucho más grande que trabajar en equipo, es un sentimiento, saber que perteneces a un grupo y que antepones las necesidades colectivas a las tuyas propias; que comprendes los errores y ayudas a mejorarlos por parte de un compañero, como si de un brazo tuyo se tratara; que todos trabajámos para lograr un mismo objetivo, realizando tareas diferentes. Sencillamente es cambiar un YO por un NOSOTROS.

Cuando formas parte de un equipo, no existe otra opción que trabajar en equipo.

Muchos de vosotros diréis: – ‘Ya, pero en mi trabajado las personas no son así, siempre se lleva los méritos los mismos o no me siento valorado por los demás.

Siempre he pensado que las cosas se consiguen cambiando uno mismo para tener la posibilidad de cambiar nuestro entorno.

¿Qué piensas tú? ¿Puedes ser el primer paso hacia la creación de ese equipo? ¿O seguirás “trabajado en equipo”?

 

Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos. -Alejandro Magno.

Basta ya de tanto sentido común

Basta ya de tanto sentido común

Llevo toda mi vida escuchando alabanzas de uno de nuestros sentidos más famosos. No hablo del sentido del olfato, ni del tacto, ni de la vista, ni del gusto, ni siquiera del oído. Hablo del sentido común.

Seguro que alguna vez os han dicho o habéis oído algo como: – Ante la duda utiliza tu sentido común; seguro que no te equivocarás. ¿Os suena?

Pues bien, después de utilizar el sentido común durante más de 30 años llegué a una situación en la que me sentía un hámster en una rueda, corriendo todo el día sin llegar a ningún sitio porque era lo que se supone que debía hacer.

El doloroso camino de seguir el sentido propio

Si entendemos el sentido común como las reglas y creencias que una misma sociedad comparte (incluyendo lo que está bien y lo que está mal), entenderemos también lo difícil que puede ser seguir un camino propio.

¡Ir contracorriente agota! Sentencias como: ‘estás loco por dejar un trabajo estable para montarte una empresa’, ‘arriesgarse no es bueno’, ‘ordénate la vida de una vez’ o ‘¿no tendría más sentido que aguantases como estas para poder pagar el alquiler? son el día a día de alguien que decide ‘decidir por sí mismo’.

Quizás la palabra clave sea PENSAR. Muchas veces parece que hay una regla no escrita que dice: No pienses; utiliza el sentido común. Es el camino más corto, eso seguro, pero muchas veces ese camino no nos lleva donde queremos llegar.

Y vosotros, ¿seguís el sentido común o el sentido propio?

Pues bien, después de tantos años decidí sentir, pensar y decidir; Ya no sigo en la rueda y, aunque confieso que no es fácil, cada día me siento vivo, con ilusión y fuerza para andar cada uno de mis pasos.

Como profesional de recursos humanos me encuentro cada día con personas que sufren por no saber cómo salir de la rueda de hámster en la que están atrapadas.

Tres simples preguntas os pueden ayudar a saber en qué camino andáis:

  • ¿Siento que ando hacia lo que deseo?
  • ¿Estoy en el trabajo que quiero estar?
  • ¿Sé qué es lo que me hace feliz, y lucho por ello?

¡Si las respuestas son SÍ, os felicito! Si no tenéis clara la respuesta, sobretodo no os juzguéis. El DARSE CUENTA del camino en el que estamos ya es un primer paso, quizás el más importante. Es el punto de inicio para sentir, pensar y decidir.

Como decía Steve Jobs: «Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto»