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La importancia del trabajo digno

“Para conseguir el desarrollo económico sostenible, las sociedades deberán crear las condiciones necesarias para que las personas accedan a empleos de calidad, estimulando la economía sin dañar el medio ambiente” (ODS 8 – ONU).

Estamos convencidos que, para el desarrollo humano, el trabajo digno es imprescindible. Es por lo que hoy, en el día del trabajador, celebramos la importancia que le otorga la ONU en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Cultural fit, culpable de más del 80% de la rotación laboral

Hoy día, potentes estudios nos indican que el mundo del trabajo está cambiando, pero para muchos, ese rumbo es incierto.

Desde Ethikos 3.0, consideramos que el cambio tiene que partir de la humanización del sector de los recursos humanos. Valores y propósitos deben ser fuente de cambio, innovación y futuro. La innovación no es solo tener en cuenta, sino encontrar como medir objetivamente esto.

Cultura de empresa y cultura de candidato o candidata deben encajar a la perfección. Se corre el riesgo de encontrar un 70% de personas que no se sienten implicadas con la compañía o perdidas de hasta el 55% anual como coste de reemplazo de las personas.

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Imagen activista de talento

Activista de talento

Hace bastante tiempo que no escribo; no sé si es buena señal – Ethikos está creciendo espectacularmente – o si es que prefiero escribir sólo cuando encuentro algo que decir.

Hace tiempo que luchamos por cambiar el mundo a través de nuestra humilde organización: formamos parte del movimiento B Corporation como primera empresa de gestión de personas en España, medimos nuestro impacto y siempre, y digo siempre, nos vamos a la cama pensando: “esto no es suficiente si queremos conseguir nuestro propósito, debemos hacer más…”.

Hace poco estuve en un evento en Londres sobre talento. Lo típico. Todas las empresas quieren cambiar el mundo, todas las compañías impactan positivamente en la sociedad y están inmersas en un cambio para ser una de las empresas más competitivas del mundo. Quizás el error sea la visión, quizás las empresas deban ser las mejores empresas PARA el mundo en el que vivimos.

Pero empecemos por el principio. Pensad en cualquier tipo de organización: inicialmente surge una idea que alguien o un grupo de personas quieren poner en marcha, se busca financiación y ¡allá vamos! Tras esta fase empezamos a incorporar personas, ¿bajo qué criterios? Casi siempre económicos, competenciales, etc…

Nuestra experiencia nos demuestra que lo primero y esencial es centrarse en los valores compartidos con las personas que van a formar parte de la organización. Ese es el paso uno. Sin ese punto, es muy complejo que exista una correcta alineación del propósito personal y organizacional y seguramente ese ruido interno genere muchas pero muchas situaciones de desmotivación mutua.

Los valores son nuestra brújula interior

¿Os imagináis la fuerza si ambas brújulas, la personal y la de nuestra empresa, señalaran hacia la misma dirección?

Y sino es así, me gustaría que te contestaras tu [email protected] las siguientes preguntas:

* ¿Cuáles son tus valores principales a la hora de tomar una decisión? Con 5 valores nos vale…

* ¿Cuáles son los valores de tu organización? (Los reales, que ves en tu día día, no aquellos que colgamos en la pared)

* ¿Cuáles compartes? ¿Cuáles no?

* ¿Porque no trabajas en algún proyecto que vaya alineado con éstos?

La última pregunta me da pie a explicarte qué es un activista de talento: un activista de talento es aquel que invierte su talento en alguna organización con un propósito superior al beneficio económico, es aquel que quiere cambiar el mundo a través de su esfuerzo y trabajo.

Yo soy culpable. ¿Y tú? ¿Te consideras activista de talento?

 

Germán Cuenca

People Director & Co Founder Ethikos 3.0

empresas con personalidad

Empresas con personalidad: la importancia de ser consecuente con la marca

Una cultura corporativa bien definida y bien implementada resulta en empresas con personalidad. Pero, ¿cómo puede ayudar esto al funcionamiento de las compañías?

Las empresas son como las personas. Cada una tiene su propio ADN, su personalidad que la hace diferente a cualquier otra. En ella radica su fortaleza.

Esa personalidad es la que se esfuerza en transmitir al exterior el departamento de marketing. La empresa crea una marca que la identifica con una determinada filosofía con la que mirar el mundo que la rodea. Hasta aquí todos los tenemos bastante claro. Lo que, a menudo, nos pasa desapercibido es que la mirada con la que la empresa expande su proyección exterior debería ser la misma con la que se mira en el espejo.

¿Qué implicaciones tiene no ser consecuente con la marca?

Me explico. Si nuestra compañía se dedica a la fabricación y distribución de hamburguesas, podemos tener, sobre el papel, empleados veganos, aunque sea en un emplazamiento tan alejado del producto como el departamento de contabilidad. Pero el coste energético de esa contradicción de valores acabará pasando factura a la larga a nuestro buen funcionamiento, ergo a nuestra cuenta de resultados.

Perdonad lo extremo del ejemplo, pero en el día a día de las compañías estas situaciones se dan con mucha más frecuencia de lo que suponemos. Y el departamento de RRHH – o departamento de Personas – tiene un papel clave, empezando por los procesos de selección. Una selección basada la mayoría de las veces en unos logros anteriores y no en unos valores.

Aunar acciones intramuros con la proyección exterior

La misma proyección de branding que hace el departamento de marketing extramuros debería de hacerla el departamento de Personas intramuros a la hora de seleccionar y reclutar nuestros equipos. Una persona que trabaja en una empresa cuyos valores son afines a lo suyos propios, será un [email protected] más feliz, más [email protected], más [email protected] y mejor [email protected] con su equipo de trabajo.

Y sabemos que el coste de una mala selección para cubrir un puesto de trabajo es altísimo. Para la empresa absentismo, baja productividad, rotación en el puesto, costes de despido y de contratación…                    Para la persona frustración, desengaño, desconfianza…

Aunque el riesgo siempre estará ahí, tenemos que reducir al máximo el porcentaje de errores

¿Cómo? Atrayendo, seleccionando y fidelizando por valores (no los valores de la pared, sino los de verdad), siendo embajadores de la cultura de nuestra empresa, acercándonos a [email protected] [email protected] de verdad y honestamente, formando a nuestros recruiters… en definitiva, fomentando una cultura y liderazgo de gestión por valores en nuestras organizaciones.

Al fin y al cabo un pato puede disfrazarse de cisne. Puede nadar como un cisne y hasta puede bailar en el lago como un cisne. Pero, a la larga, será más fácil, más enriquecedor y más natural que un cisne haga el trabajo de un cisne.

¿No creéis?

 

Anna Gascón

Co-founder & International Director

Recursos humanos (espejito, espejito)

Los recursos humanos son ¿Recursos o Humanos?

Cuando terminé la licenciatura en psicología tenía clara una cosa: nunca me dedicaría a los recursos humanos! Esa rama de la psicología frívola, impersonal y  poco cercana de la que todo el mundo hablaba… ni hablar!

Después de más de diez años dedicada a la dirección de recursos humanos  (como veis soy la mar de flexible) no lo cambiaría por nada, aunque me doy cuenta de que, en muchas ocasiones, sigo percibiendo este mundo como algo frívolo, impersonal y poco cercano.

Mi espíritu crítico hacia el mundo de los recursos humanos, junto con mi vocación por las personas, me ha llevado a plantearme recurrentemente si estaba en el camino correcto. Siento ser tan clara cuando digo que, en algunas ocasiones, los que menos creen en las personas y en su fuerza para cambiar las cosas son los mismos profesionales de este sector.

¿Gestionas recursos humanos o gestionas personas?

Cabe decir que me he encontrado con gente maravillosa por el camino, gente apasionada por su trabajo que se desvive para que las personas de su organización crezcan, se desarrollen y trabajen felices (aunque el concepto de felicidad es otro tema del que me gustaría hablar en un siguiente post).

Por el contrario, también me he encontrado con gente que trata el mundo de las personas como un puro trámite, como un A-B-C que se gestiona siguiendo un manual. Es ante estos casos cuando, con dolor de barriga, reconozco que se está tratando a las personas como un recurso, algo sencillo e insensible a lo que gestionar. Ahora hagamos inventario, ahora comprometámoslos, ahora qué se yo…

Espejito, espejito…

Hablando con una compañera de profesión sobre este tema, ella me soltó una pregunta que me hizo reflexionar: ¿pero en serio no crees que esto es lo que quieren muchas de las empresas? ¿qué los departamentos de recursos humanos son el reflejo de una cultura de empresa establecida? ¿son el reflejo de cómo los equipos directivos quieren  gestionar sus negocios?

Quién es la más bella del lugar?

Me quedé en silencio un par de minutos.  ¿Acaso la madrastra del espejo era envidiosa y bruja por su entorno? ¿O lo era por su forma de ser? ¿sus propios valores? ¿su sistema de creencias?

Pido disculpas

Siento si alguien se ha podido sentir ofendido… no es mi intención llamar a nadie bruja malvada de cuento!

Es cierto que la cultura empresarial influye e incluso determina muchas de nuestras acciones, pero soy de la convicción que nuestro trabajo es reflejo de cómo somos y qué creemos más que de cómo quieren que seamos o qué quieren que creamos.

Yo, por mi parte, trabajo con pasión y amor por lo que hago. Y, de momento, puedo mirarme al espejo y decir que el reflejo que veo, soy yo.

‘No te tomes por el reflejo, tras de él está tu verdadero rostro’

Rene Rebetez