¿Cómo despedir a alguien?

como despedir con valores

Muchas empresas están hablando actualmente de gestión por valores, muchas marcas ahora son people centricity, todas impactan positivamente en el medioambiente, todas nos ayudan, para todas somos importantes… Pues no. Mentira. Muchas si, pero muchas otras no.

Sólo hay que ver cómo se despide a la gente. Llega un momento que la persona, por la circunstancia que sea, ya no vale; y está bien, hemos de despedir. Pero incluso en este tipo de situaciones es posible ser coherente con quien decimos ser y hacer sentir a la persona que tenemos delante como lo que es: una persona. Que se ha de respetar, una persona valiosa, una persona digna de nuestra gratitud. Depende de nosotros y de cómo afrontemos profesionalmente ese momento, el hacer sentir a las personas respetadas (aún siendo un momento difícil), o humilladas.

El momento actual es complicado, se están perdiendo muchísimos puestos de trabajo. Es nuestra obligación recordar la importancia de hacerlo bien, con conciencia, con empatía. Tener la voluntad de implicarnos y preocuparnos por cómo el otro está viviendo ese momento. Hacer lo que esté a nuestro alcance para aligerarlo. Despedir no puede convertirse en un trámite.

Reflexionemos qué significa un despido… ¿Qué puede implicar para la persona? Por ejemplo, implica comunicarlo a su pareja o a sus hijos. Implica la angustia de no poder hacer frente a facturas, hipotecas. Implica el miedo a no saber por donde empezar para encontrar un nuevo trabajo.

¿Cómo lo hacemos?

 

NO SORPRENDER

Antes de entrar a hablar del despido como tal, es importante entender que también hay un esfuerzo previo al despido. Hay muchas maneras de hacer ver a la persona que su desempeño no es el esperado y darle la oportunidad de cambiarlo, no entraremos ahora pero tenerlo en cuenta porque es fundamental.

NO PROCASTINAR LA DECISIÓN

Supongamos que hemos dado la oportunidad y no ha funcionado. Por un tema de performance, de cultura o lo que sea. Cuando tengamos la decisión, tomémosla. Es importante no dejar pasar el tiempo cuando ya sabemos el final. Todos sabemos que tomar la decisión de despedir a alguien es complicado y muchos dejamos pasar el tiempo como si por arte de magia eso se fuera a arreglar. Eso no es justo, ni para la persona, ni para la organización, ni para los equipos. Si sabemos que una relación no funciona, hablémoslo. En primer lugar, para no sorprender, en segundo lugar porque no es justo esperar a que la situación empeore o explote para tomar una decisión.

PREPARAR LA REUNIÓN

Parece obvio, pero no lo es. Es esencial. Primero, entender los motivos del despido y luego tomarse el tiempo necesario para preparar el momento, incluso si hace falta practicando lo que diremos. Hemos de asegurarnos de que podemos comunicar los motivos de una forma clara y sencilla para que la persona pueda entenderlos.

NO SOBREEXPLICAR

En el momento de dar ese mensaje, es muy importante no explicar grandes historias, grandes discursos, no sobre justificar la decisión. Es importante ir de la mejor manera posible a dar el mensaje de forma directa y sencilla. Después de un “hola, ¿cómo estás?”, no deberíamos tardar más de 30 o 40 segundos en dar la noticia porque, de lo contrario, y si entramos en discursos eternos, confundimos y mareamos a la persona. Seamos justos con quien tenemos delante. Tengamos en cuenta que la reunión no es para debatir, sino para comunicar la decisión y muy importante: para agradecer. Y dar el espacio también para resolver dudas que la persona pueda tener.

LAS EMOCIONES

Es una parte muy importante aprender a gestionar y legitimar las emociones. Es probable que en muchas de esas comunicaciones surjan emociones y hemos de aprender a gestionarlas. Es una situación tensa, es normal, las emociones son sanas y hemos de darles espacio. Incluso hemos de ayudar a las personas responsables de dar esa comunicación a gestionar las emociones, porque muchas veces van a ser de alto voltaje y hemos de ayudar a afrontarlo.

Es importante que entendamos que el cómo damos el mensaje puede afectar a la persona despedida pero también a la persona que lo está comunicando. Por lo que es importante ofrecer esas pautas prácticas y necesarias aplicar en ese momento. Por ejemplo, herramientas de mindfulness y yoga. La autoobservación, la respiración, buscar ese equilibrio, la calma interna emocional y la externa que es generar un clima agradable.

SEAMOS HUMANOS

Un punto que resume todo. Olvidémonos de la frase típica “Hola, estás despedido”. No somos autómatas. Somos personas y como tales hemos de comunicar. Podemos hablar desde el corazón sin perder de vista el foco, que en este caso es la persona que está siendo despedida. Podemos decir que nos sabe mal, podemos expresar que es algo difícil para nosotros, pero siempre recordando que nos hemos de asegurar que la persona que está delante entienda la situación y se sienta sobre todo respetada.

Los valores no son posters en nuestros pasillos, o palabras para utilizar en un proceso de selección. Hemos de ser coherentes con ellos en toda la trayectoria. Y el despido es uno de esos momentos fundamentales para demostrar que realmente nos importan las personas. Preparemos el escenario, preparemos el mensaje, cuidemos a las personas que tenemos delante. Tratémosla como nos gustaría que trataran a nuestros hijos, a nuestras personas queridas, no son ni mejores ni peores. Ese día les ha tocado estar ahí, mañana podemos estar nosotros.

Y ¿qué pasa después del despido?

Muchas empresas apuestan por un plan de outplacement. Es importante seleccionar aquellos que acompañen a las personas como personas, así de sencillo. No vale el seleccionar una empresa de outplacement por precio, por sus instalaciones, por tecnología. Es importante que esa empresa ofrezca un acompañamiento que vaya más allá. Obviamente que, debéis tener en cuenta la parte técnica, de estrategia de búsqueda, de proyecto profesional, estrategia de networking. Pero también el nivel emocional y espiritual: analizar valores, analizar vocación, decidir qué le puede hacer feliz. Es hacer parar a la persona para pensar qué quiere, qué falló y así definir una estrategia. Y ahí sí: a por todas.

No perdáis nunca esa humanidad y esencia que os define. Podemos inspirar e impactar positivamente con nuestras acciones, incluso en un despido.

 

  • Si quieres acompañar a tus colaboradores en su nuevo camino, escríbenos

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.