¿Qué es la mentira del propósito?

la mentira del propósito

¿Propósito es marketing? ¿Propósito es tener una política de RSC o hacer donaciones esporádicas? No, el propósito es algo que va desde dentro hacia afuera, es una fuerza interna que va más allá de lo que queremos contar, vinculado a lo que sabemos hacer pero sobre todo: en lo que creemos, como personas y como organizaciones.

Si bien es una tendencia que veníamos observando, la reciente crisis provocada por el Covid 19 que estamos viviendo nos esta llevando a una especie de propositis. ¿Cómo? Si una exaltación desmedida y vacía de algo tan importante para una organización como es el propósito. Desde verdaderos cambios hacia el interior de las organizaciones hasta mensajes de marketing convertidos en propósito. ¿En dónde estamos parados?

Estamos en una época crucial para la sociedad, el planeta y las personas. Las empresas, como actores sociales, no escapan de ello. Pasamos de caer ingenuamente en una campaña de marketing, a demonizar la acción comercial de las empresas. Tal como dijo José María Batalla de la Casa de Carlota & friends: “por el sólo hecho de existir, una empresa tiene impacto en la sociedad. El primer propósito de una empresa es vender. Ser empresario es un acto de valentía, no es tan fácil montar una empresa. Hay que pagar sueldos, hay que pagar impuestos que ayudan al país.”

¿Pero qué pasa si nos quedamos solo con eso?

¿Qué pasa si no tenemos otro propósito más que el vender o generar valor para los accionistas? Sin dudas, es una decisión interna de cada organización. Pero debemos saber que ello será castigado en un futuro no muy lejano por la sociedad en general. Ya está ocurriendo. En tanto y cuanto no entendamos, como bien dijo Elisabet Puigdoller Más de Ben&Jerry’s, que las empresas “son agentes sociales y que tienen impacto en la comunidad” por más pequeña o grandes que sean, no lograremos dar un paso más allá.

Cuando empezamos a enmascarar y a confundir lo que hacemos para justificar la razón de ser de la empresa, creemos que es donde comienza el conflicto y la mentira del propósito. El propósito elevado no es una obligación ni mucho menos, pero creemos que aporta y que sin dudas ayudará a las empresas para trascender. Sin embargo, hay algo en que no podemos hacer la vista gorda, las empresas están obligadas cumplir los derechos humanos y hacer que se cumplan. Cuando el convencimiento es tal y se introduce en el ADN de la empresa, el propósito se vuelve sostenible, y el negocio pasa a tener un impacto real en nuestra comunidad.

Cuando hablamos de postureo, nos referimos a ese gap que hay entre un propósito y unos valores bonitos o que quedan bien colgados en la pared, pero que en el día a día no los vivimos ni los llevamos a la práctica. A eso le llamamos incoherencia. Todos caemos en ella en nuestro día a día. Lo importante es reconocerlo y trabajar para cambiarlo.

Nuestro propósito organizacional, debe comenzar desde adentro

Para cambiar el mundo o ayudar en un cambio a un mundo más justo, lo primero que debemos hacer es ver hacia adentro de nuestras organizaciones. Tener un propósito que vaya alineado con nuestros valores, con lo que sabemos hacer, y con lo que son y buscan las personas en nuestra organización debe ser el primer paso. Como bien dijo Andrea Fuentes San Isidoro de Ben&Jerry’s, debemos convertirnos en activistas, debemos buscar aquello que defiende nuestra empresa y le importa, y trabajar no para una campaña de RSC o de concienciación, sino en volvernos activistas, en trabajar para lograr un cambio y un impacto en el mundo y la sociedad.

Las empresas no deben montarse o apoderarse de los legítimos reclamos de la ciudadanía. La clave está en tener una escucha activa con las demandas de la sociedad y apoyar aquellas en las que creamos desde nuestra organización y las personas que la componen. En Ethikos, nos encontramos ante la demanda de muchas personas que quieren ser felices en su trabajo y empresas que quieren contar con personas alineadas a su propósito y su trabajo. Hemos recogido el guante y colaboraremos desde nuestro lugar, con nuestro propósito: buscamos inspirar autenticidad, persona a persona. Pase lo que pase, intentaremos seguir siendo coherentes y trabajaremos para evitar el “activismo de sofá”. Pero también apelamos a que las personas sean cada vez mas conscientes en los dos impactos más grandes que tienen en su día a día: lo que consumimos y dónde y cómo trabajamos.

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